Lllegué a Bariloche con la idea de pasar 7 días, y al final alargué una semana más mi estancia. Creo que no hace falta que diga mucho más sobre cuánto me gustó este capítulo de mi viaje por la Patagonia.

Lo cierto es que Bariloche es la ciudad más visitada de toda la Patagonia, y de toda Argentina solo por detrás de las ciudades turísticas costeras bonaerenses y del mar de la Plata. Más que la ciudad en sí -seamos honestos, la ciudad no tiene nada de especial o de atractivo- es la ubicación donde se encuentra: alrededor suyo concentra multitud de rincones naturales absolutamente preciosos, además para todo tipo de planes, ya sea el más aventurero o uno más calmado.

Bariloche se ha convertido también en un rincón popular para expats y nómadas digitales (esto no sé si es tan positivo). El caso es que la ciudad está repleta de hostels, cafeterías de especialidad, restaurantes modernos, gimnasios y todo lo necesario para pasar una larga estancia, si ese es tu deseo.

Algunos tours imprescindibles

Puerto Blest es uno de los tours obligados en la zona. Ubicado en el extremo del brazo Blest, uno los brazos del lago Nahuel Huapi, este pequeño puerto da acceso a varios senderos que recorren un ecosistema selvático frío llamado selva valdiviana. En esta selva alpina puedes ver enredaderas y otras plantas y árboles que no esperarías ver en un entorno de montaña.

La navegación hasta Puerto Blest, en un día con buen tiempo, es fantástica.

Puerto Blest no es el tour más famoso entre turistas extranjeros, pero sí para los argentinos, que conocen bien el lugar. Durante la navegación se pasa cerca del islote Centinela, sepulcro de Francisco Pascasio «Perito» Moreno, héroe nacional. Esta navegación, por cierto, es fantástica si el tiempo acompaña, porque el paisaje que se atraviesa navegando el Nahuel Huapi, entre picos nevados, bosques y cascadas que brotan entre ellos, es de postal.

El sendero más transitado en la zona lleva a la cascada de los Cántaros, en una subida muy cómoda de apenas una hora entre ida y vuelta, a través de pasarelas de madera para evitar dañar el ecosistema. Otro sendero más corto recorre la orilla del lago hasta el embarcadero, donde hay un hotel centenario pero recientemente reformado. Aunque caro, creo que pasar una noche aquí es uno de los caprichos que valen la pena darse.

Menos bucólico, pero seguramente más espectacular, es el tour a Cerro Tronador y el Ventisquero Negro. El Cerro Tronador es un volcán inactivo, cubierto por el glaciar Manso, glaciar que da nombre al río del mismo nombre. Este glaciar se asoma a un precipicio de 700 metros, donde la presión del hielo lo empuja hacia el borde, desprendiendo bloques de hielo y seracs que, en su caída, provocan el estruendo que le da el nombre de «tronador».

Aunque en claro retroceso, el glaciar del Cerro Tronador es espectacular.

En su caída, los bloques de hielo arrastran sedimentos volcánicos de las laderas de la montaña, adquiriendo un color negro y formando otro glaciar, en este caso «reconstituido»: el Ventisquero Negro, glaciar que en su enorme retroceso ha dejado una laguna color esmeralda que, en contraste con el blanco del glaciar Manso, y el negro del Ventisquero, deja una estampa atípica, espectacular. La magnitud del Cerro visto desde abajo, más el «trueno» de los bloques de hielo que caen, impresionan y cautivan, de una forma totalmente inesperada.

La excursión a Cerro Tronador se convierte así en la que más recomiendo en la zona de Bariloche, simplemente por la belleza no solo del Cerro y su glaciar, sino por la belleza de las montañas y los lagos que se ven durante todo el recorrido hasta llegar allí. Por ejemplo, las excursiones guiadas en tour suelen incluir también paradas en la ida a la cascada de los Alerces y el lago Hess, y en la vuelta, alguna parada en otros lagos de la zona, como el Lago Mascardi y su curiosa isla Corazón.

Pero si hay una excursión famosa en la zona, esa es la de la ruta de los 7 lagos, presente en los catálogos y folletos de todas las agencias de Bariloche. Como bien indica su nombre, recorre 7 lagos: los Correntoso, Espejo, Escondido, Villarino, Falkner, Hermoso y Machónico, a través de la ruta 40, que va desde Bariloche a San Martín de los Andes, pasando por la encantadora Villa La Angostura.

Villa y lago Traful no forman parte de la ruta principal de los 7 lagos, pero bien valen la pena el desvío.

Un pequeño desvío de la ruta principal te lleva a Villa Traful, sin duda mi lugar preferido del recorrido, una pequeña y apartada población a orillas del lago del mismo nombre. Al estar tan apartada y con acceso tan difícil respira calma y tranquilidad, y es otro de los lugares ideales para pasar una o varias noches, o como mínimo pararse a comer o merendar en alguna de sus encantadoras cafeterías o chocolaterías.

A lo largo de la ruta verás señalizados los continuos miradores a los diferentes lagos, cascadas y «playitas» que hay en todo el recorrido, y encontrarás numerosos restaurantes y puestos de comida tradicional. También numerosos alojamientos para quienes quieran hacer la ruta en varios días (recomendable si se quiere disfrutar sin prisas).

¿Buscas algo más cañero y de aventura? El rafting por el río Manso puede ser lo que buscas. Aunque no tan famoso como el de Futaleufú, en Chile, el del Manso, con tramos nivel III/IV, tampoco puede decirse que sea un paseo en barco, aunque todo depende de cuál escojas: son dos los tramos en el Manso para la práctica del rafting, uno fácil para familias, y otro más difícil y adrenalínico que te lleva a la misma frontera con Chile, en un trayecto de unos 12 kilómetros a través de un paisaje de alta montaña espectacular, el más impresionante en el que yo haya practicado nunca rafting, sin ninguna duda.

Durante el rafting del Manso (yo estoy en la segunda lancha). Foto de Jorge Sosinowicz.

Obviamente, esta es una actividad de aventura que hay que agenciar con un tour, y no es barata. Pero creo que merece totalmente la pena para amantes del outdoor. Ademas, las agencias suelen completar la experiencia con un desayuno y una comida en alguna estancia de la zona, en mi caso Patagonia Campestre, increíble cervecería ubicada en el entorno más bucólico que uno pueda imaginarse.

Aún más planes

Hay un punto -más o menos a partir del Cerro Viejo- en el que la ciudad de Bariloche da paso a una ribera lacustre moteada de casas, pequeños hoteles, restaurantes, cafeterías y cervecerías, todas asomadas al lago Nahuel Huapi y las numerosas «playitas» a su alrededor (algunas preciosas, como Playa Bonita o Playa Perito Moreno.

Es el Circuito Chico, un circuito semi-circular de unos 60 km muy frecuentado por locales, que recorre distintos puntos panorámicos, villas y lagos de la zona. Uno de ellos es la pequeña Península Llao Llao, también conocida por el hotel y resort de golf del mismo nombre. Aunque es muy caro pasar aquí una noche, no lo es tanto comer en el restaurante del hotel o en el Club House del campo de golf.

El sendero que sube al Cerro Llao Llao requiere poco esfuerzo, y te recompensa con una de las mejores vistas que hay del lago Nahuel Huapi.

Cerca de aquí hay un lugar precioso: el cerro Llao Llao. A 1 km de Puerto Pañuelo parte un sendero de 3 Km y 2:30 de duración a lo alto del Cerro, desde donde se tienen unas vistas panorámicas increíbles del lago Nahuel Huapi a cambio de tan poco esfuerzo (foto de portada de este artículo). Otros senderos cercanos son los que te llevan al bosque de Arrayanes, o el que llega a Villa Tacul.

Pero no hace falta caminar para obtener buenas vistas. La mayoría de los hoteles en el Circuito Chico tienen la particularidad -y el privilegio- de disfrutar de unas vistas increíbles al lago, tal Todos ellos puedes combinarlos en un mismo día, y para cerrar la jornada otro buen plan es tomarse una cerveza y cenar en la cervecería Patagonia, la más famosa y frecuentada de Bariloche, con un jardín enorme que tiene una de las mejores vistas del lago Nahuel Huapi al atardecer.

Pero no hace falta caminar para obtener buenas vistas. El Cerro Campanario, tiene, precisamente, las mejores vistas panorámicas del entorno del lago Nahuel Huapi y se puede subir a él con un telesilla tremendamente popular y frecuentado. Una opción es la de subir a pie y bajar en telesilla, o viceversa, como mejor convenga, para estirar un poco las piernas y de paso ahorrarte algo del ticket.

Postal maravillosa desde Cerro Campanario.

Similar al Cerro Campanario, el Cerro Otto es otro punto panorámico muy famoso en la ciudad al que también se puede llegar en teleférico. Es famosa la confitería de su cima para tomar un café o un chocolate caliente. Si prefieres caminar, el sendero a la cima lleva unas dos horas y media por un camino sin complicación pero exigente, en constante subida.

Cerro Otto fue un punto pionero para la práctica del esquí en Argentina, impulsado por inmigrantes europeos, especialmente alemanes y austríacos, que vivían en la zona. Incluso se instaló allí el primer refugio de montaña con fines turísticos y deportivos del país, el Refugio Berghof, que todavía existe y se puede visitar. Tiempo después fue relegado como centro de esquí debido al auge de Catedral Alta Patagonia, estación de esquí ubicada en Cerro Catedral, a 19 km del centro de la ciudad, el dominio más grande de Sudamérica con 103 kilómetros de pistas, 40 remontes y un desnivel esquiable de 1.070 metros, y también una de las estaciones con la temporada más larga de la Patagonia.

Lamenté no poder esquiar ya que llegué a Bariloche apenas unos días después de que concluyera la temporada invernal, pero aún con suficiente nieve en los picos como para impedir también hacer el trekking al Refugio Frey, una de las excursiones clásicas en Bariloche. Quedan ambos planes pendientes para un futuro viaje a la zona.

Vistas de la bahía de Puerto Pañuelo desde el Hotel Intersur.

Alojamientos y zonas recomendadas

La mayor parte de mi estadía en Bariloche la pasé alojado en el Selina Bariloche, hostel que recientemente cambió de propietarios y ahora se ha convertido en un hotel llamado Pioneros Suites. Más tarde pasé también un par de noches en el hostel Bonita Lake House, cerca de playa Bonita y con una vista fantástica.

Han pasado ya unos años y cuando regrese, sin duda me alojaré en alguno de los hoteles y estancias repartidas a lo largo de la orilla del Nahuel Huapi. Pude abrir boca en el hotel Amancay (ahora Intersur) desde donde se tiene una espléndida vista de la bahía de Puerto Pañuelo.

Para sibaritas, el mencionado Llao Llao Resort es sin duda el hotel más icónico del circuito Chico de Bariloche, con spa, campo de golf y vistas de ensueño. Sin embargo, el más lujoso es el Charming Luxury Lodge & Private Spa, con suites que tienen jacuzzi frente al lago justo enfrente de Playa Bonita.

8 min de lectura 7 fotografías Viajes

Jose

Viajero y fotógrafo

Relatos de viaje y fotografía de paisaje, escritos con atención a los detalles que hacen que un lugar merezca la pena.

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