Los auriculares inalámbricos se han convertido en uno de los gadgets favoritos de cualquier geek por su comodidad y libertad de uso. Sin embargo, si de algo han pecado tradicionalmente es de ofrecer, por norma general, una calidad de sonido inferior a la de sus equivalentes con cable.

Aunque ya existen algunos modelos que rompen con esta tendencia, como los Focal Bathys, los Sennheiser HDB 630 representan una de las propuestas más interesantes hasta la fecha: llevar un sonido audiófilo al terreno de los auriculares inalámbricos con cancelación activa de ruido, y hacerlo a un precio relativamente razonable.

La apuesta llega de la mano de Sennheiser y, en mi opinión, el resultado es un éxito rotundo.

Tienen razón los gurús: la calidad de sonido es extraordinaria

El principal reclamo de los Sennheiser HDB 630 es su condición de auriculares inalámbricos para audiófilos. Y, en este sentido, cumplen con creces las expectativas: su calidad de sonido es excepcional.

Simple y llanamente, son los auriculares inalámbricos con cancelación de ruido que mejor suenan de todos los que he probado. Más adelante veremos otros aspectos en los que existen opciones superiores en el mercado, pero, en lo que respecta a calidad de sonido, estos Sennheiser son mis favoritos.

Los HDB 630 comparten algunas de las virtudes sonoras de la mítica serie HD 6XX de la marca: unos medios naturales, una agradable calidez y una reproducción de voces e instrumentos que destaca por su riqueza tímbrica y su textura. El resultado es una presentación muy agradable, especialmente en sesiones de escucha prolongadas. A esto se suma una mayor extensión en los subgraves que la que encontramos en modelos como los HD 650 o los HD 660S2, fruto de su afinación y de su diseño cerrado. Tenemos así unos auriculares capaces de competir de tú a tú con algunos de los modelos abiertos de referencia de la propia Sennheiser, pero con una respuesta más completa en las frecuencias bajas.

Unos Sennheiser de la serie HD6XX con mejores graves e inalámbricos; así de buenos son.

Es cierto que los HDB 630 presentan una mayor energía en torno a los 3–5 kHz, para después atenuar progresivamente los agudos superiores. En comparación con los HD 660S2, esto se traduce en una mayor sensación de ataque y definición, unas voces algo más adelantadas y articuladas y una textura más evidente en instrumentos de cuerda y sonidos sutiles, como el roce de los dedos sobre las cuerdas. El resultado es una presentación más viva y enérgica que, personalmente, encuentro más satisfactoria, aunque esa mayor presencia en los medios-altos puede resultar algo menos relajada para algunos oyentes durante sesiones prolongadas.

En cualquier caso, no es exagerado utilizar el término alta fidelidad para describir su sonido. La respuesta es bastante equilibrada, sin exageraciones artificiales ni ese carácter marcadamente coloreado que encontramos en muchos auriculares de consumo. Su afinación guarda bastantes similitudes con la famosa curva objetivo Harman. En otras palabras: entramos en terreno claramente audiófilo. Y esto también puede sorprender, aunque no necesariamente para bien, a quienes estén acostumbrados a la típica curva en V de muchos auriculares inalámbricos populares, con unos graves y unos agudos tan exagerados que terminan restando protagonismo a los medios.

De hecho, a algunos usuarios puede llamarles la atención la aparente falta de pegada de los graves. Sin embargo, me atrevo a decir que bastarán unas pocas horas de adaptación para acostumbrarse al sonido stock de estos auriculares. Y es que, aunque aquí el grave no busca impresionarte con un golpe descomunal, sí ofrece una profundidad y una extensión impresionantes.

Esto resulta especialmente evidente con las baterías, la percusión y los bajos, donde las notas más graves tienen un cuerpo y una extensión que aportan una sensación de mayor realismo y presencia física a los instrumentos. No es tanto un grave que te golpea como un grave que se siente y se extiende hacia el fondo: envolvente, profundo y que le da un cuerpo tremendo a la música.

El secreto de los HDB630: unos drivers dinámicos de 42mm perfectamente calibrados.

Otra de sus grandes virtudes es que podemos personalizar su perfil sonoro con una enorme libertad gracias al ecualizador paramétrico de cinco bandas. A diferencia de los ecualizadores gráficos habituales, que nos limitan a unas frecuencias preestablecidas, aquí podemos ajustar con mucha más precisión tanto la frecuencia central como la amplitud y el tipo de filtro de cada banda. Las posibilidades de ajuste son, por tanto, considerablemente mayores. Aunque, si te soy sincero, el sonido de fábrica me ha parecido tan bueno que apenas he vuelto a tocar el ecualizador desde el primer día.

Otra opción interesante que encontramos en la aplicación Smart Control de Sennheiser es el Crossfeed. Esta función mezcla parcialmente los canales izquierdo y derecho para reducir la separación estéreo y aproximar la experiencia de escucha a la que tendríamos con unos altavoces. Puede resultar especialmente agradable con determinadas grabaciones antiguas, en las que se abusaba de la separación entre canales y algunos instrumentos o voces quedaban prácticamente aislados en uno de los dos lados. En cualquier caso, y como ya he comentado, la afinación de los HDB 630 de fábrica me parece tan acertada que tampoco he sentido demasiada necesidad de experimentar con estos ajustes.

Y aún pueden sonar mejor: BTD700 y USB-C

Otro de los puntos fuertes de los HDB 630 es el pequeño dongle BTD700 que viene incluido. Se trata de un diminuto transmisor USB-C que permite enviar audio inalámbrico de alta resolución a los auriculares. Hasta el momento, he comprobado que transmite utilizando aptX Adaptive, aunque supuestamente también es compatible con aptX Lossless. En cualquier caso, las diferencias entre ambos códecs son prácticamente inapreciables en condiciones normales de escucha.

Lo realmente interesante es que me permite escuchar audio desde mi portátil Windows utilizando códecs de mayor calidad, algo que no sería posible sin este accesorio debido a las limitaciones de compatibilidad Bluetooth de Windows. Debo decir que la diferencia respecto a SBC o AAC es perceptible, aunque también aumenta la latencia, algo que conviene tener en cuenta si pensamos utilizar los auriculares para ver películas o jugar.

El BTD 700 eleva el valor real de los auriculares.

Una alternativa para reducir al mínimo la latencia y disfrutar de una transmisión de audio digital de mayor calidad es utilizar la conexión USB-C. Esta es la única conexión física con la que cuentan los HDB 630, ya que carecen de entrada auxiliar y no pueden utilizarse de forma pasiva. Conectados por USB-C, tanto al PC como al móvil, permiten recibir una señal digital de hasta 24 bits y 96 kHz, ofreciendo así la mejor de las opciones de conexión disponibles en lo que se refiere puramente a calidad sonora.

Esta conexión tiene, sin embargo, un pequeño inconveniente: mantiene los auriculares conectados a la alimentación y carga su batería mientras los utilizamos. No es precisamente la opción más interesante si nuestra intención es cuidar la batería a largo plazo y evitar mantenerla constantemente conectada al cargador.

En cualquier caso, no son unos auriculares diseñados para utilizarse habitualmente de esta manera. El USB-C es, sobre todo, una alternativa interesante cuando no podemos recurrir al Bluetooth o queremos prescindir de sus posibles limitaciones.

Por suerte, tampoco tendremos que preocuparnos demasiado por la autonomía. La batería ofrece cerca de 60 horas de uso, una cifra extraordinaria que los convierte en unos compañeros perfectos para viajes largos y jornadas enteras de escucha.

La contrapartida: una cancelación de ruido mejorable y algunos pequeños bugs todavía sin corregir

Como no todo puede ser perfecto, toca hablar de los aspectos menos positivos. Lo que más me ha molestado durante estos meses de uso son algunos problemas puntuales de conectividad. En determinadas ocasiones he sufrido pequeños cortes de audio, especialmente cuando había muchos dispositivos Bluetooth cerca o el portátil estaba ejecutando numerosas tareas simultáneamente. Todo ello parecía afectar a la estabilidad de la conexión inalámbrica, particularmente cuando utilizaba el BTD700.

Los controles táctiles para ajustar el volumen o pasar de una canción a otra tampoco funcionan todo lo bien que deberían. No es raro que, después de muchas horas de escucha, los gestos dejen de responder correctamente. La solución pasa por entrar en la aplicación de Sennheiser y reiniciar la función de control táctil, pero está claro que no es una solución aceptable a largo plazo. Se trata de un bug que, al menos en mi experiencia, Sennheiser todavía no ha conseguido corregir mediante las actualizaciones de firmware.

Algunas decisiones de diseño y algunos pequeños bugs lo alejan de la perfección.

Otro aspecto que se ha criticado de los HDB 630 es que su cancelación activa de ruido no está a la altura de la que ofrecen Sony o Bose. Y, efectivamente, después de haber sido propietario de unos Sony WH-1000XM3, puedo confirmar que los Sennheiser salen perdiendo en este apartado.

Eso no significa que sean malos cancelando el ruido exterior. Su ANC cumple razonablemente bien en entornos ruidosos y permite disfrutar de la música sin demasiadas distracciones, pero está un escalón por debajo de lo que ofrecen los modelos más avanzados de Sony y Bose. Si la cancelación de ruido es una de tus prioridades, hay alternativas más interesantes en el mercado.

El diseño, quizás el aspecto más controvertido

Una de las críticas más recurrentes a los HDB 630 tiene que ver con su diseño y, especialmente, con el uso extensivo de plástico. Su aspecto resulta bastante convencional y recuerda mucho al de los Momentum 4 de la propia marca. No transmiten esa sensación de exclusividad y calidad de construcción que cabría esperar de unos auriculares de este precio, algo que puede decepcionar si tenemos en cuenta que estamos pagando por un producto de gama alta.

El diseño es básicamente el del Momentum 4 con alguna pequeña diferencia estética.

Dicho esto, tampoco hay nada especialmente reprochable en su diseño más allá de esa cierta falta de personalidad. Son unos auriculares sencillos y funcionales, sin elementos que llamen demasiado la atención. En cuanto a comodidad, durante las primeras semanas se nota cierta presión lateral (clamp force), aunque esta se va suavizando con el uso hasta resultar bastante llevadera.

Más molesto me resulta el calor que acumulan sus almohadillas de piel sintética. La combinación de un diseño cerrado y unos materiales poco transpirables hace que, especialmente en días calurosos y durante el verano, las orejas acaben sudando y acaben resultando molestos.

Todo esto me lleva a pensar que los HDB 630 no son necesariamente los auriculares más versátiles para llevar siempre encima. Aunque cumplen perfectamente en desplazamientos cotidianos, paseos o viajes, los veo más como unos auriculares para disfrutar tranquilamente en casa, en el alojamiento durante unas vacaciones o de camino al trabajo en autobús o metro, que como un dispositivo todoterreno pensado para soportar un uso intensivo y cualquier condición. No son unos auriculares para “maltratar”, sino para disfrutar de ellos con cierto cuidado.

Veredicto

«Los HDB 630 son los primeros auriculares inalámbricos y con ANC con una calidad de sonido digna de unos auriculares audiófilos con cable, pero quizás no son el compañero de viaje infatigable sino más bien unos auriculares versátiles para casa y para trayectos cortos.»

Sennheiser HDB 630

Jose

8.0/10 Excelente
  • Sonido 9.0 Imprescindible
  • Diseño 6.5 Bueno
  • Funciones 9.0 Imprescindible
  • Calidad-precio 7.5 Muy bueno

A favor

  • Calidad de sonido stock realmente espectacular, a años luz de auriculares ANC de Sony, Bose o Bowers&Wilkins.
  • App completísima, ecualizador paramétrico de 5 bandas espectacular.
  • El stick BTD 700 es un extra fantástico.

En contra

  • Diseño poco premium para lo que se paga por ellos.
  • Las almohadillas dan mucho calor.
  • Algunos bugs en los gestos táctiles y en la conexión.

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Jose

Viajero y fotógrafo

Relatos de viaje y fotografía de paisaje, escritos con atención a los detalles que hacen que un lugar merezca la pena.

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