Algo que me llamaba poderosamente la atención del mercado OLED en los últimos años era la escasa oferta de monitores OLED con diseño normal, no gamer, y si hablamos de monitores con resolución 4K y 32 pulgadas, la oferta era inexistente.
Se me abrieron los ojos como platos cuando vi el Dell Plus 32 S3225QC, monitor con todos los requisitos que te mencionaba: es un monitor con diseño de oficina y productividad con un espléndido panel OLED de 32 pulgadas y resolución UHD, y para más inri, con un precio increíble para sus prestaciones.
Una calidad de imagen extraordinaria
El Dell Plus 32 S3225QC utiliza un panel QD-OLED, así que no hay sorpresas cuando hablamos de calidad de imagen: es extraordinaria. Aquí encontramos todas las virtudes de esta tecnología: negros puros, un contraste espectacular y colores vibrantes, pero al mismo tiempo naturales. En pocas palabras, ofrece todo lo que hace que OLED sea una tecnología tan atractiva en un monitor de 32 pulgadas.

Esto convierte la experiencia de ver películas y series en este monitor en todo un placer. Pero también es perfectamente capaz de afrontar tareas profesionales. El menú OSD ofrece varios modos de imagen: sRGB, DCI-P3, BT.709 y Display P3. De todos ellos, los modos sRGB y DCI-P3 son los que vienen mejor calibrados de fábrica. El primero cubre el 100 % de su espacio de color, mientras que la cobertura de DCI-P3 alcanza el 99 %. Curiosamente, la cobertura de Adobe RGB se queda en el 95 %, aunque no existe un modo específico para este espacio de color en el menú OSD.
Independientemente del modo de color que elijas, la reproducción y la precisión cromática son excelentes en todos los casos. Aun así, si vas a realizar trabajos fotográficos o de vídeo en los que la precisión del color sea especialmente importante, puede merecer la pena calibrarlo con un colorímetro. De fábrica, el punto blanco presenta una ligera dominante cálida y la gamma se desvía algo del valor objetivo, haciendo que las sombras se vean más oscuras de lo que deberían. Son problemas que pueden corregirse parcialmente ajustando los parámetros del OSD a ojo, aunque para conseguir resultados precisos lo recomendable es utilizar un colorímetro.
Para el consumo de contenido multimedia en el día a día, incluso sin calibrar, la calidad de imagen es sencillamente fantástica, un auténtico regalo para la vista. Si es tu primer monitor OLED, especialmente con esta resolución, prepárate para pasar las primeras horas pegado a la pantalla. Ver contenido en él es una delicia, y editar fotografías y vídeos, un auténtico placer.
Un HDR excelente para películas, series y videojuegos
La orientación multimedia del monitor queda clara desde el primer momento al echar un vistazo a sus especificaciones HDR. Cuenta con la certificación VESA DisplayHDR True Black 400 y es compatible tanto con HDR10+ como con Dolby Vision, algo bastante poco habitual en este rango de precios. El Dell S3225QC realmente brilla (nunca mejor dicho) cuando le damos contenido HDR, ofreciendo una experiencia sencillamente espectacular con películas, series y videojuegos.

En modo HDR, el brillo sostenido ronda los 400 nits. También dispone de un modo HDR Peak 1000 que «libera las riendas» del monitor y le permite alcanzar un pico de luminosidad de 1.000 nits, aunque únicamente en una pequeña superficie del panel. ¿Qué significa esto en la práctica?
Según las mediciones de RTINGS, el monitor puede alcanzar esos 1.000 nits en una ventana que ocupa apenas el 2 % de la pantalla. Esto resulta especialmente útil cuando aparecen elementos muy luminosos en una escena predominantemente oscura, como una explosión, el sol o un destello de luz. El panel puede concentrar su luminosidad en esa pequeña zona para conseguir un mayor impacto visual.
Sin embargo, cuando buena parte de la escena es luminosa, como sucede con un paisaje nevado a plena luz del día o una interfaz blanca que ocupa toda la pantalla, el monitor no puede mantener los 1.000 nits de forma generalizada. En esas situaciones, el brillo global es considerablemente inferior y ronda los 400 nits.
¿Es esto un problema? En absoluto. La experiencia HDR sigue siendo impresionante. De hecho, he terminado viendo bastantes películas y series en este monitor, a pesar de tener un televisor en casa, simplemente porque disfrutar de contenido en él es una auténtica delicia.
Como aficionado ocasional a los videojuegos, también he disfrutado de alguna que otra sesión de gaming, aunque es probablemente el aspecto que menos me importa a la hora de elegir un monitor; principalmente juego a títulos de estrategia y no tengo requisitos especialmente exigentes en este sentido. Dicho esto, el S3225QC tiene argumentos de sobra: una frecuencia de refresco variable de 120 Hz, Adaptive-Sync, AMD FreeSync y un puerto HDMI 2.1 que lo convierte en una opción muy interesante para consolas.
Si a esto le sumamos la excelente respuesta de movimiento característica de los paneles OLED, con tiempos de respuesta prácticamente instantáneos y un input lag mínimo, tenemos un monitor que debería ofrecer una experiencia de juego fantástica para la mayoría de usuarios, aunque los jugadores competitivos quizá prefieran monitores con una frecuencia de refresco superior.
Un sonido mejor de lo habitual en un monitor
Para rematar el conjunto, el sonido del monitor está por encima de lo que solemos encontrar en monitores, aunque, siendo sinceros, tampoco es que sea demasiado difícil teniendo en cuenta el listón tan bajo que suelen dejar. Uno de los argumentos comerciales del Dell S3225QC es su sistema de altavoces integrado, con un diseño similar al de una barra de sonido situada en el borde inferior de la pantalla. Está compuesto por cinco transductores de 5 W, procesamiento acústico mediante inteligencia artificial y tecnología de beamforming, esta última mucho más habitual en barras de sonido.
Dell denomina Spatial Audio a este procesamiento, cuyo objetivo es ofrecer una experiencia sonora más inmersiva. Eso sí, para que funcione correctamente hay que sentarse relativamente centrado frente a la pantalla: si te desplazas más de 45 grados hacia cualquiera de los lados, el efecto desaparece. Justo en el centro de esta «barra de sonido» encontramos una diminuta cámara flanqueada por dos sensores infrarrojos, que se encargan de seguir la posición del oyente para adaptar el procesamiento del audio en consecuencia.

El efecto es realmente sorprendente con películas, series y videojuegos, incluso cuando la fuente de audio es estéreo. Es decir, no necesitas contenido Dolby Atmos para disfrutarlo. En más de una ocasión me he encontrado viendo una película o una serie con Spatial Audio activado y, sinceramente, el sonido es sorprendentemente bueno y muy agradable. La guinda del pastel para un monitor que claramente está pensado para disfrutar del contenido multimedia.
Con la música, sin embargo, la cosa cambia. Como suele ocurrir con este tipo de procesamiento, la música estéreo adquiere una cierta reverberación que no termina de convencerme, así que recomendaría desactivar Spatial Audio cuando vayas a escuchar música. En definitiva, como alguien bastante exigente con el sonido, diría que la calidad de audio es aceptable, bastante buena para tratarse de un monitor, pero sin esperar milagros.
Personalmente, utilizo unos icónicos Bowers & Wilkins MM-1 que llevan más de diez años conmigo y que suenan infinitamente mejor que los altavoces integrados del Dell S3225QC. Por tanto, el sonido del monitor no era algo que me preocupase ni antes ni después de comprarlo. Pero si no tienes altavoces para el ordenador y buscas una calidad de sonido razonable integrada directamente en el monitor, los del Dell deberían cumplir de sobra.
Buen diseño y conectividad, aunque sin grandes alardes
No todo es perfecto, así que vamos con algunos aspectos en los que el Dell S3225QC podría mejorar. El primero es el diseño: aunque resulta atractivo y elegante, depende bastante del plástico. Está claro que el diseño es uno de los apartados en los que Dell ha recortado costes, aunque, todo sea dicho, el monitor nunca transmite una sensación de fragilidad y su soporte es bastante robusto.

Tampoco ofrece el mismo nivel de ergonomía que los conocidos monitores UltraSharp de la compañía. Permite regular la altura, inclinar la pantalla y girarla 30 grados hacia cualquiera de los lados, pero no se puede colocar en posición vertical. Eso sí, cuenta con compatibilidad VESA, en este caso con el estándar de montaje de 100 × 100 mm.
Otra cosa que echo de menos de la gama UltraSharp son los biseles finos en los cuatro lados de la pantalla. Aquí se rompe esa simetría debido a la barra de altavoces situada en la parte inferior. Los marcos de los otros tres lados son bastante delgados, pero no llegan al nivel de los que encontramos en los modelos UltraSharp.
Dell también ha recortado en conectividad, ofreciendo un número bastante limitado de puertos pero lo compensa porque los que incluye están bien equipados: un HDMI 2.1 de 48 Gbps, un USB-C ascendente con DisplayPort Alt Mode y suministro de energía de hasta 90 W, y dos puertos USB-C descendentes de 15 W para conectar periféricos. Uno de ellos se encuentra escondido en un curioso compartimento extraíble situado en la parte inferior izquierda del monitor.
Hay otros pequeños inconvenientes y particularidades que merece la pena mencionar. El brillo máximo en SDR es de apenas 250 nits, una cifra que puede quedarse corta en una oficina muy iluminada o en una habitación donde incida directamente mucha luz solar. Está claro que este monitor se desenvuelve mucho mejor en condiciones de iluminación controlada o en ambientes más bien tenues.

Otro aspecto que puede no convencer a todo el mundo es el text fringing o los contornos de color que pueden aparecer alrededor de las letras, un fenómeno que puede ser más perceptible en los paneles QD-OLED debido a la disposición de sus subpíxeles. Personalmente, no he notado absolutamente nada de esto en el Dell S3225QC, pero entiendo que la sensibilidad varía de una persona a otra. También influyen factores como la densidad de píxeles, el escalado del sistema operativo y la distancia de visualización. La única forma de saber hasta qué punto puede molestarte es probarlo por ti mismo.
Otro posible inconveniente inherente a la tecnología OLED es el burn-in o marcado permanente de la pantalla. El Dell S3225QC incorpora un ciclo de actualización de píxeles que reduce prácticamente a 0 el riesgo de burn-in, al activarse siempre que el monitor detecta que han pasado varios minutos con contenido estático en pantalla. Aunque el brillo relativamente moderado del monitor puede ayudar a reducir el riesgo en determinadas circunstancias, eso no significa que podamos descartarlo por completo.
Veredicto
«Por fin un monitor OLED 4K de 32 pulgadas que no parece una estación espacial, y además con un precio bastante bajo. Creo que su relación calidad-precio es extraordinaria.»
Dell Plus 32 S3225QC
A favor
- Calidad de imagen fantástica.
- Sobrado para trabajo profesional y creativo.
- Sonido bastante convincente para películas y juegos.
- Barato en comparación con otros monitores de similares prestaciones.
En contra
- No muy sobrado en cuanto a puertos.
- Cuerpo de plástico.


















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